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Macao - Los montones de basura son cosa del pasado

Veinte años atrás, Macao era una colonia portuguesa pequeña, insignificante y en decadencia. El progreso ha sido rápido desde la integración de la ciudad con China en 1999. Macao es la única ciudad de China donde el juego y las apuestas son legales. Se están construyendo casinos a un ritmo desenfrenado, y actualmente Macao es la segunda mayor ciudad del juego del mundo, después de Las Vegas. Por ello, no sorprende que la ciudad esté realizando importantes inversiones para mejorar la higiene y las condiciones medioambientales. Pero este aspecto no siempre ha sido tan prioritario.

Cuando Humberto Basílio llegó a Macao desde Lisboa en 1985 para hacerse responsable de los sistemas de residuos, agua y alcantarillado de la colonia, ya iba siendo hora en que se hiciera algo al respecto. Carecía de un servicio regulado de recogida de residuos: la gente simplemente tiraba la basura a la calle. El sistema de alcantarillado se encontraba colapsado y los campesinos desconectaban ilegalmente el agua del alcantarillado para fertilizar sus cosechas. En Macao no había instalaciones para el tratamiento de los sedimentos de las aguas residuales procedentes del alcantarillado, por lo que se enviaban por barco a China. “Se solía secuestrar los barcos que transportaban los residuos para vender ilegalmente la carga como estiércol”, recuerda Humberto Basílio.

Los vehículos de recogida de residuos incapaces de llegar hasta la basura

“Teníamos gravísimos problemas con las ratas y cucarachas porque había basura por todas partes”. Para solucionar el problema, en 1985 se introdujo el primer servicio regulado de recogida de basuras. Humberto Basílio recuerda: “¡Pero del dicho al hecho hay mucho trecho!”. Los vehículos de recogida de residuos que se habían encargados eran demasiado grandes para circular por las calles de la ciudad. Sencillamente eran incapaces de llegar hasta la basura. El mayor problema lo planteaba la miríada de cables que colgaban ilegalmente a baja altura entre los edificios. Humberto Basílio nos cuenta cómo tenía que ir subiendo y bajando por las ciudades, con los trabajadores de la compañía eléctrica a remolque quitando estos obstáculos con cortacables para que los vehículos de recogida pudieran pasar.

Pioneros en la incineración de residuos

Cuando el servicio de recogida estaba más o menos en orden llegó el momento de centrarse en la gestión de los residuos que se recogían. Desde principios de los ochenta se había llevado la basura de la ciudad hasta un vertedero de la isla de Taipa, al sur del centro de la ciudad. Los residuos se vertían en una gravera que se había hecho para albergar un hipódromo en la misma isla. Pero pronto se llenó este vertedero y no había ningún otro sitio donde verter los residuos. “Hablamos del tema con China y estábamos dispuestos a pagar para deshacernos de la basura, pero los chinos no querían que nuestros camiones cruzaran la frontera”, nos contó Humberto Basílio.

Así, la única alternativa posible era la construcción de una planta incineradora. “Visitamos Corea, Japón y Singapur para ver plantas incineradoras antes de tomar una decisión”. La planta de la isla de Taipa incinera 900 toneladas al día y cumple las normas europeas sobre emisiones. Actualmente se está ampliando la planta con otros tres incineradores para gestionar otras 900 toneladas al día.

Cuando preguntamos si la población se había manifestado en contra de la incineradora, Humberto Basílio nos respondió que la gente de Macao no había emitido ninguna protesta. Sin embargo, cuando se estaba construyendo la primera planta incineradora acudieron unos ecologistas de Hong Kong para protestar.

La siguiente aventura: el sistema de transporte automático de residuos
Además de las instalaciones de incineración, Macao está invirtiendo en otras áreas. En la Expo de Lisboa de 1998, el Sr. Basílio conoció la tecnología de transporte automático de residuos de Envac. Humberto Basílio recuerda: “Me di cuenta inmediatamente de que ésta tenía que ser la solución correcta para la densidad de construcción de la ciudad de Macao. Pero en aquel momento no teníamos los medios para invertir en el sistema”. Por aquel entonces, obtener fondos públicos para mejoras medioambientales no era tarea fácil.

Ahora que la ciudad cuenta con una próspera economía por sus centros de juego la historia es completamente distinta. Éste es también el motivo por el que se ha decidido instalar un sistema automático de recogida de residuos en el distrito urbano de Hac Sa Wan. Se trata de una zona residencial poblada por aproximadamente el 10% de la población de Macao. Se están enterrando 5.000 metros de tuberías en las calles para conectar 10.000 viviendas a través de buzones de vertido en las aceras. Cuando a mediados de 2008 esté plenamente operativo, el sistema transportará cada día 60 toneladas de basura.

Instalación piloto para todo Macao

“Lo estamos tratando como un proyecto piloto”, comenta Humberto Basílio, “y hasta la fecha hemos aprendido mucho. Por ejemplo, instalar las tuberías ha sido mucho más difícil de lo previsto. Como carecíamos de gráficos o planos de las instalaciones subterráneas que ya existían, nos esperaban montones de sorpresas”. Sin embargo, tenemos la sensación de que la experiencia adquirida resultará beneficiosa en fases posteriores. La ciudad está planeando instalar sistemas de transporte automático de residuos para todo Macao, siempre y cuando el proyecto piloto sea un éxito.

Humberto Basílio ha llegado muy lejos en Macao y debería sentirse orgulloso de lo que ha conseguido. La calidad del agua de la ciudad es tan buena como la de cualquier conurbación. Ya no se amontona la basura y Macao se está transformando rápidamente en un modelo para el sureste asiático en materia de infraestructuras de alta calidad para los residuos, el agua y el alcantarillado.

 

Jonas Törnblom / Dirección Editorial - Envac Concept 1/2007